|
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Comité
Central
[Preparado para la Internet por la revista Sol Rojo]
¡ELECCIONES, NO! ¡GUERRA POPULAR, SI!
I. ELECCIONES CRUCIALES PARA LA REACCION. Como concluyera la reciente Sesión del Comité Central, celebratoria del triunfante X ANIVERSARIO DE LA GUERRA POPULAR, la reacción peruana y su amo, el imperialismo yanqui principalmente, necesitan reimpulsar el capitalismo burocrático, volver a reestructurar el Estado y aniquilar la guerra popular. Estas son sus necesidades y sus sueños porque el capitalismo burocrático registra su más profunda crisis económica hasta hoy, hundiendo a toda la vieja sociedad peruana en su más grave crisis general; en tanto que su Estado, la caduca dictadura de grandes burgueses y terratenientes, reestructurada por tercera vez en este siglo, el año 78, como tenía que ser, sigue siendo una podrida maquinaria burocrático-militar más opresora y sangrienta cuanto más impotente se presenta ante el desarrollo de la lucha popular; y porque la guerra popular, en estos diez años victoriosos, sustentada en las masas principalmente del campesinado pobre y bajo la dirección del Partido, ha llegado a concretar la estremecedora perspectiva real de conquistar el poder en todo el país para el proletariado y el pueblo. Necesidades, planes y afanes reaccionarios e imperialistas que inevitablemente potenciarán más aún la lucha de clases, desarrollando la lucha de masas y elevando la guerra popular a su mayor expresión. Lo anterior en un contexto en que, las superpotencias (Estados Unidos y Union Soviética) y las potencias, todas ellas imperialistas o socialimperialistas, en colusión y pugna atizan las contradicciones a nivel mundial (naciones oprimidas-superpotencias y potencias imperialistas, superpotencias entre sí y con las demás potencias imperialistas y entre éstas mismas, y burguesía-proletariado; de las tres, principal la primera); desenvolviéndose así colusión y pugna por áreas de dominio y nuevo reparto del mundo que entrañan nuevas guerras circunscritas, regionales y mundial en perspectiva, pese a todos los parloteos de artero pacifismo con que se pretende, una vez más, adormecer al mundo. En circunstancias en que se desenvuelve, desde mediados de la última decada, una nueva ofensiva contrarrevolucionaria revisionista dirigida principalmente por Gorbachov y Teng; ofensiva en los últimos tiempos intensificada y convergente con la desatada por el imperialismo contra el marxismo, vociferando nuevamente la supuesta y propagandizada "caducidad del marxismo"; así la colusión y pugna, y en este caso principalmente la colusión, se da en este siniestro ataque contra el marxismo-leninismo-maoísmo. En condiciones internacionales en que la lucha revolucionaria y, más aún, la guerra popular adquieren mayor trascendencia en las naciones oprimidas, pues son la base de la revolución proletaria mundial como tendencia principal de la historia mundial. Compleja realidad concretada en hechos tan llevados y traídos en el país, como Europa del Este que se debate entre la descomposición del revisionismo y la rebatiña imperialista, o Nicaragua cuya revolución democrática inconclusa ha naufragado en las ánforas con negras perspectivas, o el dialogo del M-19 en Colombia de tan aleccionadoras consecuencias, para enumerar unos pocos. Finalmente, la llamada "legitimación" como un objetivo político de la guerra contrasubversiva, en su forma conocida como "guerra de baja intensidad" , en tanto busca gobiernos salidos de elecciones como medio de "darles legitimidad" y "autoridad" reconocida por el pueblo; aparte, según dicen, de que "sirva a satisfacer las necesidades del pueblo". Así las elecciones son, pues, un instrumento de la guerra contrarrevolucionaria. Todo esto hace de las elecciones generales del 90 unas elecciones cruciales para la reacción peruana y el imperialismo, principalmente yanqui. II. SE ACENTÚA LA CRISIS POLÍTICA, AUMENTAN LAS CONTRADICCIONES. En "¡Contra las ilusiones constitucionales y por el Estado de Nueva Democracia!", el Partido dijo: "SOBRE LAS ELECCIONES. Marx destacó: 'A los oprimidas se les autoriza para decidir una vez cada varios años; ¡qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento!. Esto es más válido aún tratándose de elecciones para sancionar cartas constitucionales. Así, si las elecciones son el orden regular de renovación de los gobiernos en las dictaduras burguesas de las sociedades capitalistas, incluidas las más democráticas que se pueda imaginar, el medio normal de su funcionamiento político para la preservación y el desarrollo del capitalismo; en los estados terrateniente-burocráticos, como los de América Latina, cuando han cumplido su función de cambio de gobiernos y en los momentos en que más han respetado las normas del sistema demoburgués, las elecciones sólo han sido instrumento de dominio de terratenientes feudales y grandes capitalistas, ya se trate de una periódica renovación, como en Colombia en los últimos años, o del término de un gobierno militar como en Argentina, también en los últimos años, para tomar un ejemplo de los muchos en que es pródiga nuestra América. En el país fácilmente se comprueba lo dicho. Aun que con importantes interrupciones de los periódicos procesos electorales por gobiernos militares, especialmente interrupciones ligadas, por un lado al desarrollo de la lucha popular y, por otro, a las contradicciones entre terratenientes feudales y gran burguesía y entre la burguesía compradora y la burguesía burocrática y, resaltando que los propios gobiernos militares han servido a implementar elecciones ya sea para regularizar su propia situación, terminar su gobierno o garantizarlas, las elecciones en el Perú han servido para preservar o desarrollar el Estado Peruano, la república formal, la dictadura de terratenientes feudales y grandes burgueses. Así las elecciones han sido, como no podía ser de otro modo dentro del orden social imperante, un instrumento en manos de la burguesía compradora primero y después de la burguesía burocrática. Esto ha sido lo principal en los procesos electorales del estado peruano en este siglo y es lo que ha determinado el carácter de clase de las elecciones en el país. Estas cuestiones fundamentales nos plantean: 1) El Estado Peruano es terrateniente-burocrático, una dictadura de terratenientes feudales y de grandes burgueses bajo control del imperialismo norteamericano; contra éste, el pueblo lucha por la construcción de un Estado de nueva democracia que requiere la destrucción del viejo orden existente. 2) El Estado Peruano, como todo Estado, se sustenta, defiende y desarrolla utilizando la violencia; frente a ésta el pueblo necesita de la violencia revolucionaria siguiendo el camino de cercar las ciudades desde el campo. 3) Las elecciones son un medio de dominación de terratenientes y grandes burgueses; no son para el pueblo instrumento de transformación ni medio para derrocar el poder de los dominantes, de ahí la justa orientación de usarlas sólo con fines de agitación y propaganda." Esto dicho en 1978 es plenamente válido; y destaquemos que las elecciones del 80 y 85 lo han comprobado fehacientemente. Así, dentro de esta función de las elecciones en el Perú, similar a las de los demás países, y dentro de su condición de cruciales para la reacción, las elecciones generales del 90 como tenía que ser, se han presentado y desenvuelven como defensa del caduco orden existente y evolución de la sociedad peruana; y en este marco los partidos como Apra, Izquierda Socialista (IS), Izquierda Unida (IU), Fredemo y Cambio 90 sostienen y defienden objetivos y metas fundamentales iguales y sólo tienen diferencias de forma y medios y cómo utilizarlos. En estas elecciones se han movilizado 300 mil miembros de las fuerzas armadas y policiales, la mayor para elección alguna, como lo reconoce los propios aparatos estatales. Además, han puesto en tensión y movimiento a todas sus instituciones; así como desarrollado una desenfrenada propaganda orientada no sólo a capitalizar votos, sino a presionar al pueblo para que vote y a combatir la guerra popular; todo esto aparte de la más baja y vil demagogia. Destaquemos nítidamente cómo se acrecienta más y más la participación abierta de la Iglesia Católica en la política peruana, como lo demuestran palmariamente estas elecciones; pero a su vez debe verse seriamente la actuación del evangelismo en estas elecciones, detrás del cual actúa el imperialismo yanqui. Así, mientras la fuerza armada sigue siendo el gran elector y garante, la Iglesia, el llamado "poder espiritual", se yergue cada vez más como poder político. Estas elecciones más desembozadamente han mostrado que todo vale y que la reacción, en sus propias contiendas internas, es capaz de usar todo en la rebatiña por sus intereses de grupo o facción, ¿de qué no será capaz en su lucha contra el pueblo y la revolución?; en las actuales elecciones generales ha puesto en marcha dos engendros: el racismo y la lucha religiosa, el primero es un nefasto enconamiento de trasnochadas ideas de falsas superioridades totalmente opuestas a la forja de una nacionalidad en formación como la nuestra y, la segunda, la lucha religiosa, la siniestra utilización de la religión no solo como instrumento de la lucha de clases que realmente es sino para lanzar masas contra masas, desenrumbar la lucha popular y sofrenar la revolución en marcha, la guerra popular. Pero no solamente estos engendros han sido puestos en marcha, sino que, como siempre, la reacción y las clases, facciones y grupos que la conforman maniobran protervamente con el golpe de estado, su instrumento tan socorrido, mientras cínicamente declaman sobre su democracia burguesa. Todo esto aparte de las consabidas maquinaciones, trampas, arterías y fraude en los escrutinios, y el trasfondo de represión y genocidio principalmente en el campo. Así el proceso electoral hiede a denso tufo de fascismo. Teniendo en cuenta los datos del "Cómputo total de las elecciones políticas generales del 14 de abril de 1985" del Jurado Nacional de Elecciones, y del "Consolidado Nacional Presidencial" del mismo organismo, difundido el 11 de mayo, se obtienen los resultados que siguen así como los que expondrán más adelante. RESULTADOS GENERALES
No votantes son el 21.2% de los inscritos y el 27% de los votantes. PORCENTAJE DE VOTOS
Resalta la bajísima votación de los dos primeros candidatos, ninguno, ni Vargas Llosa ni Fujimori alcanzan siquiera el 30% de los votos emitidos; muy lejos, pues, del 50% más un voto que su constitución demanda para asumir la presidencia. Queda también muy claro, aunque sobre esto volveremos, que el ausentismo, la no concurrencia a votar se ha acrecentado notablemente, llegando al 21.2% de los inscritos y al 27% de los votantes; esto es, el que alcanzó, mayor votación sólo obtuvo 0.6% más de votos ¡He ahí el auto declarado triunfo de la llamada democracia y la supuesta derrota del llamado terrorismo!. El 19% aprista implica la quiebra del tradicional tercio de la votación, tan cacareado por décadas; pero su contingente parlamentario le permite seguir cumpliendo su nefasto papel en la historia peruana. Por otro lado las autoproclamadas "Izquierda Unida" e "Izquierda Socialista" han sido aplastadas por las propias ánforas que adoran, juntas ni siquiera alcanzan el porcentaje de votos nulos y blancos; así el desenfrenado cretinismo parlamentario ha sufrido su más catastrófica y humillante derrota, justa paga al revisionismo, al oportunismo y a la traición a la clase y al pueblo. En síntesis, la dispersión de votos y la indefinición marcan las elecciones generales de abril; la segunda vuelta se presenta como una turbia, ambigua y más demagógica contienda de tahures politiqueros. Pero, además el parlamento con la repartija de curules se desenvolverá como agravada colusión y pugna de grupos y facciones de explotadores, pudriendo más el caduco sistema parlamentario. Así, todo muestra que el Estado Peruano se ha debilitado más en sus bases y tendrá que sustentarse más cada vez en sus fuerzas armadas y represivas; y quedará más claro para el pueblo que las fuerzas armadas son la columna vertebral del Estado y que este Estado no es más que la violencia organizada para el mantenimiento de la esclavitud del pueblo peruano. El proceso electoral hace saltar problemas fundamentales de la sociedad peruana, pese a la pretensión de velarlos: la semi-feudalidad subsistente, base de la crisis de la producción agropecuaria, insurgiendo el problema de la tierra que se decía superado; el capitalismo burocrático, sustentado en el atraso y atado al dominio imperialista; el imperialismo, principalmente yanqui, como siempre chupándonos la sangre y aprestándose a succionarnos más; en síntesis, la crisis general de la caduca sociedad que solo tiene una salida: la revolución, el triunfo de la guerra popular en marcha. Por otro lado, quedan clarísimos los siniestros resultados del gobierno aprista encabezado por el genocida demagogo García Pérez. El 85, dijimos que el nuevo gobierno sería más hambreador y más genocida, hoy el hambre corroe y devora a la clase y al pueblo; y en tanto que, tomando los datos de la llamada "Comisión de pacificación" del Senado, el gobierno de Belaúnde ensangrentó el país con 5,880 muertos, el actual lo ha empapado con la sangre de 8,504 en el período del 85 al 88 y con la de 3,198, en 1989; se ha cumplido, pues, lo previsible y, concretamente, el gobierno aprista de García Pérez es el más hambreador y más genocida de la historia peruana ¡El pueblo no lo olvidará jamas! todo lo que se acentúa y agrava con la indefinición electoral y la postergación del problema para la segunda vuelta. Los partidos políticos han sido violentamente remecidos por los resultados de las elecciones de abril y entran necesariamente en replanteamientos y reagrupaciones, no sólo en función de la segunda vuelta sino, principalmente, para su posterior desenvolvimiento. Durante la campaña electoral enarbolaron el "apartidismo", buscando ganar el voto de los independientes; traficaron con el desprestigio de sus propios partidos políticos y el repudio a los partidos revisionistas en Europa del Este, apuntando , en esencia y perspectiva, contra el partido del proletariado, contra el Partido, pregonando la podrida tesis de la no necesidad de partidos políticos. Recordemos que Lenin dijo: "El sin partidismo es una idea burguesa. El partidismo es una idea socialista" (léase comunista). todo es simplemente muestra de la crisis de los partidos que sustentan el viejo orden; crisis no de hoy, sino agudizada por el proceso electoral y sus resultados; crisis de los partidos que obviamente comprueba el creciente deterioro del viejo Estado Peruano. La primera vuelta ha dejado dos candidatos. Uno, maltrecho y agobiado, Vargas Llosa, del Fredemo; el arrogante pregonero del éxito personal arribista, la libertad individual y la economía de mercado, ganancioso con el premio consuelo de la primera votación con el magro 27%. Otro, catapultado e infatuado, Fujimori, de Cambio 90; el taimado y sinuoso portador del publicitario "Honradez, trabajo y tecnología", gallo de tapada del imperialismo y la reacción que trepó al segundo puesto con el 24 %. Ambos representan a la gran burguesía y el imperialismo; en el caso de Fredemo la cuestión es clara, pero en el de Cambio 90 se siembra confusión con la procedencia de clase de sus candidatos, de pequeña burguesía y burguesía media y con el ocultamiento de sus puntos programáticos, especialmente antes de la primera vuelta. Más lo planteado por el propio Fujimori y los asesores que, contra el tiempo, preparan su plan de Gobierno: economía de mercado, ni siquiera "economía social de mercado"; reconocer la deuda externa y buscar cómo pagarla; fortalecer la banca; apoyar las exportaciones y hasta la gran minería; propiciar la inversión extranjera y la supuesta "ayuda" internacional; son todas posiciones de la gran burguesía y especialmente de una de sus facciones, la burguesía compradora que es la mayor beneficiada. Pero además, sus asesores son, casi todos formados por el imperialismo y están ligados a instituciones de la gran burguesía, aparte de haber participado en el gobierno aprista, en la IU o provenir del velasquismo; es saltante la vinculación con H. de Soto, personaje profundamente ligado al imperialismo yanqui y avalado directamente por Reagan y Bush, e investigador de la llamada "producción informal" con la que hoy todos pretenden traficar, incluidos Vargas Llosa y Fujimori. Así, tanto Fredemo como Cambio 90 son expresión política de clase de la gran burguesía. Ya la reciente Sesión del Comité Central señaló: "Cambio 90, ese movimiento dirigido por el ex-rector de la Universidad Agraria (Fujimori), es de la misma posición pero no tiene el peso de Fredemo ..."; la apreciación sobre el carácter de clase es certera, mientras el peso definitivo depende de la segunda vuelta, dada la importancia del Ejecutivo. La cuestión es que, si bien ambos centran en los intereses de la burguesía compradora, Vargas Llosa se presenta como defensor de los intereses exclusivos de esa facción; en tanto que Fujimori se presenta como defensor de los intereses de toda la gran burguesía, esto es también de la facción burocrática y, más aún, obvio que demagógicamente, pretenda defender los intereses de la burguesía media y hasta los de todo el pueblo. Este es el fondo de clase de las posiciones de los dos candidatos que, muy personal y caudillescamente, aunque digan lo contrario, encabezan Fredemo y Cambio 90; y mientras Vargas Llosa afanosamente pretende superar esa limitación invocando al pueblo y promoviendo obras de su autodenominado "programa de apoyo social", Fujimori arma y rearma su plan a la vez que toca puertas buscando nexos y equipo para su posible gobierno. En estas circunstancias se prepara la segunda vuelta en la que el Apra, IU e IS y sus grupos y facciones juegan al mejor postor, orientándose más y más a avalar a Fujimori; el Apra, buscando posiciones importantes en el próximo gobierno; la IU, incluso, ya presentó su pliego de "condiciones" para apoyar a Cambio 90, simples puntos de regateo y mera declamación que justifiquen su electorerismo; y la IS, buscando alguito para sus capitostes. Con todo esto ya se están sentando las bases de lo que será el futuro gobierno, gane quien gane, y las contradicciones que regirán la colusión y pugna en el seno de la reacción y sus lacayos. III. EL BOICOT DESARROLLA LA TENDENCIA DEL PUEBLO CONTRA LAS ELECCIONES Y SIRVE A LA GUERRA POPULAR. Una vez más se pregona a los cuatro vientos la "derrota del terrorismo": desde el genocida demagogo, García Pérez, hasta los autoproclamados y bien pagados "senderólogos"; desde los partidos políticos de la reacción y sus capicostes hasta las sanguinarias fuerzas policiales; desde los turbios y desesperados candidatos presidenciales hasta los venales plumíferos de toda laya; al unísono, como tenía que ser se desgañitan pretendiendo vender al pueblo su supuesta y podrida "derrota de Sendero" para, en defensa de la reacción peruana especialmente de la gran burguesía y del socialimperialismo e imperialismo, yanqui, principalmente, formar opinión pública contrarrevolucionaria en beneficio del Viejo Estado y de los planes contrasubversivos de las fuerzas armadas. Una vez más su cruento sueño negro de aplastar por siempre al pueblo y aniquilar la guerra popular echa a rodar el engendro de la "derrota de Sendero" que se concretaría, según afirman sin probar nada, en fantasmas invocados como "fracaso estratégico", "primer y gran derrotado" y "división y rendición" pues, como reza su consuetudinaria mendacidad la guerra popular se habría empantanado el 89, las elecciones serían gran derrota del boicot y el Partido se estaría dividiendo y los combatientes del Ejército Guerrillero Popular rindiéndose. Comencemos por el llamado "fracaso estratégico" por el "empantanamiento del 89". Nada mejor que partir del Informe sobre "¡Gran Culminación del Plan Piloto!", presentado al Comité Central en junio del año pasado, una de cuyas partes transcribimos: "I. ACCIONES GUERRILLERAS. PLANES Y CAMPAÑAS DURANTE NUEVE AÑOS DE GUERRA POPULAR. El proceso de forja y desenvolvimiento de 9 años de guerra popular abarca cuatro hitos: Definición, Preparación, Inicio y Desarrollo; y la guerra popular, estrictamente, se desarrolla como un proceso de saltos cualitativos a través de cuatro planes hasta hoy; planes cada vez más amplios y elevados que expresan cómo la guerra se ha ido complejizando. El PLAN DE INICIO, cumplido a través de dos subplanes, abarca menos de un año, de mayo a julio del 80, se cumplieron 280 acciones, ese fue realmente el comienzo; y, de julio a diciembre del 80, impulsar la guerra de guerrillas, cumplió 1,062 acciones, ya se ve un salto, un crecimiento, también el tiempo fue mayor; en total 1,342 acciones. EL PLAN DE DESPLEGAR, fue ya más amplio, los planes han ido abarcando tiempos mayores y teniendo más campañas; Desplegar tuvo un plan previo: "Abrir zonas guerrilleras" que desarrolló pelotones y destacamentos en función de Bases de apoyo. Como el objetivo era desplegar la guerra, abrirla como un abanico en todo el país, se concibieron tres campañas: "Conquistar armas y medios", "Remover el campo con acciones guerrilleras" y "Batir para avanzar hacia las Bases de Apoyo", esta ultima aplicada en dos partes; abarcó dos años y cumplió 5,350 acciones. Si bien el plan anterior dio el inicio de la lucha armada, éste generó el Nuevo Poder; al termino este plan ingresaron las fuerzas armadas a combatirlos directamente (diciembre 82). Este plan fue más complejo; comienza a manejarse varias campañas como parte de un mismo plan, cada campaña especificada por la definición de una estrategia política y una estrategia militar. PLAN DE CONQUISTAR BASES, de mayo 83 a setiembre 86; primero se desenvolvieron dos campañas de "Defender, desarrollar y construir", precisamente el 83-84 que fue el momento más difícil; a las fuerzas armadas se les sofrenó con estas campañas. Este tercer plan desarrolló una campaña de gran importancia con un subplan, el del "Gran Salto" que significó superar largamente los problemas y expandir el ámbito de Cajamarca a Puno, centrando en la Sierra pero abarcando Selva y Costa. Por entonces también, la reacción pensó que nos había aniquilado y barrido la guerra popular. Conquistar abarcó 3 años, 4 meses y concretó 28,621 acciones dio las bases de apoyo y todo el sistema de bases de apoyo, zonas guerrillearas, zonas de operaciones y puntos de acción. GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES, con él entramos a un proceso de gran trascendencia porque las bases de apoyo son lo medular de la guerra popular, no hay guerra popular sin bases de apoyo; el CC acordó aplicarlo primero como Plan Piloto, de diciembre 86 a mayo 89, más o menos 2 años, 8 meses con tres campañas, la IIÍ en dos partes; concretó 63,052 acciones; ha demostrado su bondad y rebasado los objetivos, ahora entramos a su aprobación definitiva. Así tenemos el total de acciones en 9 años: 98,365; contando los complementarios son más de 100,000 acciones; principalmente, el gran remate final cumplido en julio, como un segundo remate especial. Los planes son estratégicamente centralizados y tácticamente descentralizados, son Planes Estratégicos que abarcan las acciones y la construcción; se desarrollan a través de campañas, luego los planes comienzan a ser más complejos y de mayor duración, después se desarrollan subplanes o planes circunscritos dentro de los planes generales, y finalmente, al entrar al GPDB, nos planteamos aplicarlo primero como plan piloto. Cada uno tiene su estrategia política y militar. Se aprueban y aplican en lucha; los balances muestran los reajustes a hacer y sobre todo las condiciones para el siguiente plan; las calificaciones de los balances las concretamos en frases claras que permiten manejarlos con facilidad, por ejemplo ¡Gran Culminación del Plan Piloto!. El CC sanciona Planes Estratégico-Operativos; tal como acordara el 79 la Conferencia Nacional Ampliada, planes estratégicamente centralizados que al considerar también la situación operativa establecen formas de lucha: agitación y propaganda, sabotaje, aniquilamiento selectivo y, combates guerrilleros; determinan las partes, establecen períodos y fijan cronograma. Debemos prestar siempre muy seria atención a la centralización estratégica, pues, de ella depende que actuemos todos dentro de un plan y podamos desarrollar oleadas en forma sistemática y simultánea golpeando diversas y amplias zonas, con todas las formas y medios posibles, para propinar duras y graves derrotas al enemigo. Quienes han estudiado los principios y la teoría militar del Presidente Mao, siempre resaltan que él establece un plan estratégicamente centralizado, clave que permite desarrollar la acción; aplicarlo nos ha permitido asestar duros y simultáneos golpes al enemigo en casi todo el país, de esa manera encuentra más dificultades. Debemos persistir en planes estratégicamente centralizados, sin olvidar que son tácticamente descentralizados. Aplicamos Planes Estratégico-Operativos porque éstos establecen el nexo entre la estrategia y la táctica; ya el camarada Stalin planteó ver el nexo entre lo estratégico, el conjunto y las acciones concretas. Resaltemos como hemos comenzado de "la nada", porque así nos enseñó el Presidente Mao; teniendo Partido con línea justa y correcta el problema era comenzar, pues no es problema de cuántos son sino de si quieres iniciar o no. Con la guerra popular hemos desarrollado el Partido, construido el Ejército Guerrillero Popular y plasmado el Nuevo Poder, y nuestro trabajo de masas ha dado grandes saltos cuantitativos y cualitativos; las armas se las hemos arrancado al enemigo y se está produciendo más el traspaso de armas modernas. La guerra popular nos ha traído hasta la ¡Gran Culminación del Plan Piloto! que hemos rematado exitosa y brillantemente, así sellamos trascendentalmente el Plan Piloto del Gran Plan de Desarrollar Bases; de ello deriva la necesidad de Impulsar las Bases de Apoyo, si no concebimos así no tendría sentido haberlo cumplido. Comenzó como plan piloto porque este gran plan implicaba cambios cualitativos muy importantes; ya está probado en la práctica, su necesaria perspectiva es proseguir con ¡Impulsar el desarrollo de las Bases de Apoyo! dentro de un nuevo GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES ES FUNCION DE CONQUISTAR EL PODER en todo el país. En nueve años hemos desarrollado, mediante estos planes, el EGP y el Nuevo Poder y hemos aplicado y persistiremos en que el Partido dirige la guerra popular y dirige absolutamente al ejército, pues nos guiamos por el Partido manda al fusil y jamás permitiremos que el fusil mande al Partido. También debemos persistir en que, como nos enseñara el Presidente Mao, la guerra sigue a la política; nos sujetamos a Lenin: la guerra es la continuación de la política por medios bélicos, así ha sido y seguirá siéndolo, de ahí deriva el carácter de clase de la guerra. Cuando el marxismo es negado, los comunistas tenemos que reafirmarnos más en nuestros principios. Cuando se enfrenta campañas contrarrevolucionarias como las que se dan a nivel mundial contra el marxismo-leninismo-maoísmo, como las campañas en el país contra el Partido y la guerra popular, son los momentos en que debemos aferrarnos más firmemente a los principios y ver el objetivo indeclinable al que vamos, al comunismo. Insistamos más aún hoy que Gorbachov, Teng y sus secuaces difunden que ya no puede entenderse la guerra con criterios del pasado, que ya no se puede decir que la guerra sea continuación de la política; que lo planteado por Clausewitz, refrendado por Lenin y desarrollado por el Presidente Mao es un principio que no rige hoy, según Gorbachov quien también vocifera que la guerra llevara a la desaparición de la humanidad, que la guerra no tendrá vencedores ni perdedores porque nadie sobrevivirá, siniestras posiciones que le vienen de Jruschov. Condenamos marcando a fuego esas posiciones revisionistas contra la guerra popular; nos reafirmamos persistiendo en que la guerra popular es la continuación de la política por la fuerza de las armas en servicio del proletariado y el pueblo, de sus intereses; si no fuéramos firmes en los principios y flexibles en su aplicación nos desenrumbaríamos de la guerra popular y nos despeñaríamos al revisionismo Por eso debemos persistir en el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo, en la guerra popular y en que el Partido Comunista la dirija hasta el comunismo. Y además, destaquemos 1) la centralización; 2) planes más complejos; 3) nuevo ¡Gran plan de desarrollar bases en función de conquistar el Poder!; y, 4) persistir en principios de la guerra popular. CANTIDAD Y CALIDAD. Campo y ciudad. Formas de combate y paros armados. El Plan Piloto ha sido exitosamente cumplido en tres campañas; la segunda parte de la tercera campaña ¡Gran Culminación del Plan Piloto!, cuyo balance estamos haciendo, ha concretado un incremento de 172% respecto a la primera parte, aumento muy expresivo si bien la segunda parte ha sido de mayor duración que la primera. En 9 años de guerra popular son 100,000 acciones, la cifra no incluye las acciones de los complementarios. El total de acciones de la ¡Gran Culminación del Plan Piloto es de 32,646; y la tercera campaña, en sus dos partes, muestra un inmenso salto con relación a la segunda campaña del Plan Piloto, pues la cuadruplica pese a que sólo duro tres meses más; he ahí uno de los extraordinarios resultados del Primer Congreso del Partido. Agitación y propaganda. Es una de las cuatro formas de la guerra popular y, en consecuencia, es erróneo verla como cosa aparte; no verla como una forma de la guerra lleva a cometer yerros. Lo principal es que se desenvuelve como la más profunda campaña de agitación y propaganda que jamás partido alguno ha hecho en el país; esto es propaganda como difusión de ideas que apuntan al objetivo, y agitación como utilización de problemas concretos por los cuales las masas bregan. Estas acciones, como las demás formas, siembran revolución, guerra popular, política, ideología; hoy día siembran la necesidad de conquistar el Poder en todo el país. Así, se profundiza en las masas más hondas que en gran porcentaje no saben leer ni escribir; Engels enseñó remachar con hechos las ideas en la cabeza de los hombres, es cuestión de principio, es el hecho material el que genera el conocimiento; las cuatro formas de guerra son hechos materiales que quienes los ejecutan, militantes, combatientes y masas o los experimentan, van sufriendo la impresión y el remachamiento de la necesidad de la guerra, de conseguir objetivos políticos, de conquistar el Poder, de la necesidad de la ideología del proletariado. Así, la agitación y la propaganda profundizan en las masas más hondas del país, remueven la mente, siembran y van remachando; tienen que ver con la real fuente de conocimiento. La agitación y la propaganda se desenvuelven como acción psicológica y guerra psicológica. Lenin decía que la propaganda nunca se pierde por más tiempo que medie entre la siembra y la cosecha y si la acción la hacemos con las armas en la mano, con acción armada que apunta a movilizar masas, ésa es la mejor escuela en que estamos forjando al pueblo en la ideología del proletariado, la política del Partido y la necesidad de la guerra popular para conquistar el Poder. Veamos su gran importancia, está ligada a ganar y formar opinión publica, al hecho de que la guerra popular va generando un espíritu de transformación en las masas como dice Julio C. Guerrero. Tiene mucha perspectiva para sembrar guerra popular, y es fundamental para generar opinión pública, imprimir la guerra popular, los objetivos políticos, la conquista del Poder, el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo; la ideología, la política del Partido y las políticas en diversos planos, y debemos tener en cuenta que sin generar opinión pública no se conquista el Poder. Sabotajes. Siguen cumpliendo papel muy importante, golpeando duramente la economía peruana que se desenvuelve en las peores condiciones, en la más profunda crisis de nuestra historia. Sabotear la acción minera tiene mucha trascendencia porque el mayor porcentaje de ingreso de divisas proviene de esta actividad; golpea directamente al Estado peruano porque a más de crearle problemas son golpes que recibe en su propia actividad económica estatal, ejemplo, Centromín. Al mismo Estado le crea problemas, entrampamos sus planes corporativos que están enfangados pero no sólo éso sino sus "medidas sociales", a las que siempre recurren, también son golpeadas y así se va debilitando la propia acción armada contrarrevolucionaria. El sabotaje a la red eléctrica es muy importante; los últimos apagones abarcan 9 departamentos, por el norte hasta La Libertad, por el sur hasta Ica pasando por la propia capital del país, adentrándose a los departamentos de Junín, Pasco, Huánuco, Ayacucho, Huancavelica, la parte del corazón de su sistema económico, el eje mismo de su sistema administrativo que es la capital. Los apagones les están generando cada vez más problemas; "El Comercio" ha difundido que en el ultimo apagón el fluido eléctrico sólo pudo restablecerse, en Lima, 10 días después, que pretendan utilizar más centrales térmicas les implicará un gasto mayor porque el costo de esa energía es altísimo. Aparte que golpea la administración pública y los sistemas de informática de la banca, la industria también tiene serias dificultades. Repercute grandemente en las masas porque quien ve el apagón sabe cuál es la causa y las masas ven como el Estado peruano, expresando su carácter de clase, atiende primero las necesidades de la gran burguesía y pospone las del pueblo; así, las masas se van forjando criterios cada vez más claros. La gran burguesía sufre con los sabotajes de ahí la exigencia de la Sociedad de Minería y Petróleo que plantea se refuercen fuerzas armadas y policiales en las minas. Lo principal es que los efectos del sabotaje se sienten en la zona económica más importante, más avanzada del país, en la zona económica central que es a la vez zona estratégica para reestructurar la vieja sociedad peruana, su viejo Estado. Aniquilamiento Selectivo. Está aumentando y golpeando autoridades. Nos reafirmamos en que con él se descabeza el funcionamiento del aparato estatal o se le paraliza; algunos, los reaccionarios y sus comparsas los oportunistas, dicen "cómo es posible asesinar vilmente a alcaldes electos por el pueblo", primero, debe plantearse que elección implica instrumento del sistema democrático burgués que es reaccionario, en nosotros nunca va a florecer la estupidez política de quienes hablan solamente de dictadura cuando no hay elecciones, eso podrá decir la IU y sus componentes; pero, un comunista nunca puede pensar así, pues, Estado, primero y principalmente, es dictadura de clase, y los alcaldes, los gobernadores o las autoridades burocráticas, de las CORDES o lo que fuera, son parte de ese sistema estatal, de esa estructura reaccionaria. Por otro lado, al golpear y descabezar autoridades estatales o burocráticas del nivel que sea se entorpece la marcha del Estado y más aún, se genera vacío de Poder. Uno de los problemas que tiene el Estado peruano, ya establecido por Mariátegui, es que nunca ha podido extender su poder a los puntos más recónditos del país; es un hecho que siempre la reacción se ha asentado en los puntos centrales, en ciudades y ha ido extendiendo su poder a ciudades medias, intermedias y de vez en cuando llega a pequeñas; en tanto que anexos o poblados, aldeas o aldehuelas está más allá, no sufren el constante control; es problema que está ligado a las bases semifeudales que lo sustentan. Entonces, es socavar el orden estatal y eso es bueno, sirve a desmoronarlo, porque ese vacío político queda en nuestras manos para ser cubierto y ejercer Poder, y teniendo cinco formas podemos montar cualquiera de ellas. Recordar que hay quienes dicen "el ejemplo de Vietnam es bueno" pero se olvidan que aniquilaron 13,000 autoridades; así, el aniquilamiento hecho por los vietnamitas es bueno y el que nosotros hacemos es malo, ¿por qué? ¿qué objetivos cumplían y cumplen ambos? socavar el orden, problema claramente establecido por Cassinello en su "Guerra de guerrillas y contraguerrillas". Combates guerrilleros. Su cantidad es grande y comienza a crecer más su porcentaje. Las dos formas de combate fundamentales, emboscada y asalto, se están desarrollando. Las emboscadas se desenvuelven, son cada vez más contundentes y se está golpeando a la fuerza armada; golpear oficiales tiene mucha importancia y ya se ve las repercusiones: las peticiones de baja en el ejército están creciendo tanto que han tenido que prohibirlas; las deserciones aumentan y comienzan choques entre ellos; aumenta más la venta de armas y ese comercio seguirá creciendo. Pero en este punto la reacción llega a los extremos del sarcasmo, la estupidez y el ridículo al decir "cobardemente están emboscando", "no dan la cara", ¿en qué emboscada se da la cara? si la clave de la emboscada es la sorpresa; emboscar es norma para nosotros como para todo ejército, pero nosotros no nos debemos dejar emboscar ni contraemboscar. Cuando golpeamos a los militares cacarean "¡Barbarie!", "¡Brutal asesinato!"; entonces ¿cómo vociferan "estamos en guerra" y qué papel tienen sus fuerzas armadas? Mercado Jarrin dice que son "póliza de la nación"; sí son póliza de la nación y su columna vertebral, por eso tenemos que aniquilarla total y cabalmente. Los combates guerrilleros, como los aniquilamientos, están bajando la moral de las fuerzas armadas que son tropas levadas que pelean contra su voluntad, con poca instrucción y que se les mantiene aherrojadas con férrea disciplina reaccionaria. Algunos dicen que necesitarían ejército profesional más reducido, mejor armado con armas sofisticadas y muy bien pagado; pero eso no les sería beneficioso, sólo serviría para que acrecentáramos nuestras fuerzas y la desproporción entre ellos y nosotros, como es sabido, la norma es que cuando una guerrilla es muy desarrollada, la reacción requiere hasta una relación de más de 20 a 1, como lo demuestra la experiencia internacional; en nuestro caso, aunque no estemos muy altamente desarrollados, necesitan incrementar sus fuerzas. En segundo lugar, ¿pueden hacerlo? no; no tienen los medios suficientes, la propia oficialidad está mal pagada y la crisis dura que vive el país no está para grandes inversiones, en consecuencia, necesitan de la ayuda exterior de las superpotencias y/o potencias imperialistas y a ellos recurren y recurrirán cada vez más. La URSS acaba de venderles helicópteros de Afganistan a precio de regalo; y EEUU les da la "ayuda militar", formándolos y dándoles medios, y es obvia su participación en la lucha contra el"narcotráfico" en las palabras y contra la guerra popular en los hechos, y tener muy presente lo ya visto sobre una posible agresión yanqui, considerando especialmente su acción en el Huallaga; recordar lo visto en la revista militar del ejército estadounidense sobre estrategia nacional, sostiene que incluso no habiendo estado de guerra declarada se desarrollan guerras subversivas, insurrecciones, acciones terroristas, narcotráfico y que esas son áreas en las cuales debe participar y combatir la fuerza armada. Así, están entrando en serios problemas con el desarrollo de los combates guerrilleros. En cuanto a calidad se está expresando un salto especialmente en combates guerrilleros; los asaltos son cada vez más importantes, ejemplo el de Uchiza que les generó hasta contradicciones internas entre fuerzas armadas y gobierno y entre fuerzas armadas y fuerzas policiales; y las sucesivas emboscadas muestran un mejor manejo de las mismas. Paro armado. Nueva modalidad de lucha; que implica todo un conjunto de acciones, tiene que manejar las cuatro formas de la guerra: agitación y propaganda, sabotaje, aniquilamiento selectivo y combates guerrilleros; y, a la vez implica movilizar una inmensa masa que vive la fuerza del Nuevo Poder, la existencia del nuevo Estado, el cuestionamiento y la negación del viejo Estado. El paro armado, MILITARMENTE hablando maneja las cuatro formas y repercute en amplísimas masas, llevando a aislar zonas y está demostrándose, además, cuán fácilmente aislable es la capital; ya desde el 79 sabemos que Lima es la capital de América Latina más vulnerable, tenerlo en cuenta para seguirlos golpeando, y mañana cuando tengamos el Poder en todo el país. La reacción frente a los paros va a apuntar, como ya lo está haciendo, a sofrenarlos e impedirlos, a quebrarlos; llamará a falsos paros o aplicará las armas; por ejemplo en Chosica convocaron a falso paro para hacer demostración de fuerzas, para presionar, intimidar y llevar a que la masa rechace los paros armados; pero, eso no les va a ser suficiente, tendrán que entrar a la represión de los paros armados, a la respuesta militar al paro, ya no solo hacer demostración de fuerza sino quebrar los paros armados a sangre y fuego. Los paros armados también están poniendo en pindingues a los revisionistas, a la burocracia sindical, a los que cabalgan sobre las masas; ellos van a seguir oponiéndose a los paros planteando que es "una imposición autoritaria", que "no son los organismos gremiales los que los convocan"; nuestra respuesta es simple: no se trata de una acción gremial ni sindical sino de una acción militar para ir aislando, golpeando, desgastando y socavando el viejo orden para que cada vez más el pueblo vea la impotencia en que queda reducido el Estado peruano, por tanto, no discutimos una lucha reivindicativa o gremial sino desarrollamos una acción militar para socavar el orden, mostrar su impotencia, formar opinión publica y repercutir sobre más amplias masas; y eso, en perspectiva, encierra el seccionamiento ya del país en forma más amplia lo que tendrá que ver con otro problema del plan que pondremos en marcha, el de pasar de la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos. El trabajo militar se desenvuelve en campo y ciudad siguiendo el camino de cercar las ciudades desde el campo, y nuestra condición específica es que también movemos ciudades pero las cuatro formas de guerra se desenvuelven principalmente en el campo y complementariamente en ciudades; y eso va a seguir desenvolviéndose y más, pensar que el paro armado se desenvuelve sobre todo en ciudades, por ejemplo el paro del Centro implicó ciudades importantes como Huancayo, Jauja, Oroya, Huánuco, Cerro de Pasco, o sea, capitales departamentales y provinciales. Es bueno, importantísimo y principal el trabajo en el campo, pero el avance del trabajo en las ciudades es una necesidad que irá creciendo y debemos preocuparnos por ese tipo de trabajo. En síntesis, en cuanto calidad y cantidad podemos decir que cualitativa y cuantitativamente la guerra popular se está desenvolviendo vigorosa y pujante; persistimos en el camino de cercar las ciudades desde el campo, campo es principal y los cercos comienzan ya a estrecharse más cada vez; así pues, la guerra popular ha dado un gran salto en lo cualitativo y cuantitativo en este Plan Piloto y se gesta un más trascendental avance. PLAN DE DESARROLLO ESTRATEGlCO. La investigación muestra que todos se reafirman en que están bien establecidos los ejes, subejes, direcciones y líneas de movimientos y cada vez se los maneja más y mejor, de ahí deriva que en este momento no tendríamos la necesidad de cambiarlos; incluso sería inconveniente variarlos en este momento. La reacción entra en fuertes dificultades y contradicciones; el problema de las elecciones municipales y generales, las dos vueltas y la nueva administración los lleva a colusión y pugna pero toda colusión se sustenta en la pugna y esta revienta en cualquier momento; estas situaciones, de pugna de ruptura que incluso puede llegar hasta el golpe de estado, en este momento de por lo mínimo dos años por delante, nos lleva a aplicar avance audaz, por eso no es conveniente variar los planes y debemos esforzarnos en manejarlos mejor. No olvidar que dentro del plan de desarrollo estratégico se desenvuelve todo nuestro trabajo partidario, sólo que el Partido dirigiéndolo todo. AMBITO. Queda más claro que estamos desenvolviéndonos en la Sierra del país. Históricamente el Perú ha tenido un eje de vertebración: la sierra centro-sur, así fue cuando los incas; en la guerra con Chile fue la parte que más se defendió y donde pueden replegarse fuerzas ante un ataque extranjero. También nos desenvolvemos en la ceja de selva, zona que está mostrando buenas condiciones de masas; allí la mayoría esta ligada al cultivo de coca, la del Alto Huallaga es la más grande zona productora de América latina, más que las de Colombia y Bolivia, por esta razón, además, le preocupa mucho a la reacción. Pero nosotros nos estamos desenvolviendo asimismo en la ceja de selva del Apurimac y hay que resaltar la penetración en la región del Centro. La perspectiva es abarcar la ceja de selva. El ámbito también se está extendiendo en la Costa; de las cabeceras de Costa se penetra a la Sierra, ejemplos el Norte medio y el Sur medio. Esto nos lleva a desarrollar las otras zonas costeras; a desarrollar el trabajo de la costa del Norte y Sur del país. Aparte desarrollar más las ciudades de la Sierra. Es muy importante preocuparse por las ciudades, tiene que ver con la insurrección; y de no prepararse ésta para la toma de las ciudades, a cumplirse en la parte final de la guerra popular, principalmente de las grandes, se retrasaría la toma del Poder en todo el país. El trabajo en Lima debe desarrollarse más teniendo en cuenta que es la capital. También el ámbito nos permite desarrollar incursiones, las que facilitan desarrollar el ámbito o replegarse ante las ofensivas enemigas. En síntesis, el ámbito está mostrando su expansión y la interrelación entre los comités, asimismo la capacidad de incursión que hay entre unos y otros; en consecuencia, la perspectiva del ámbito es vertebrar toda la guerra popular. Con el desarrollo de la guerra habrá que redelimitar los comités, sobre todo conforme se desarrolle el EGP. Así, el AMBITO muestra cómo se esta expandiendo y se da un proceso de vertebración en el que está cuajando el cerco a las ciudades, no solo de la capital sino de todas las demás." Hasta aquí el informe parcialmente transcrito. Pero consideremos el siguiente cuadro: PLANES Y CAMPANAS DE LA GUERRA POPULAR TERCER HITO: INICIO DE LA GUERRA POPULAR I. PLAN DE INICIO (MAYO-DICIEMBRE 1980) 1,342 CUARTO HITO: DESARROLLO DE LA GUERRA DE GUERRILLAS II. PLAN DE DESPLEGAR (ENERO 81-ENERO 83)
5,350 III. PLAN DE CONQUISTAR BASES (MAYO 83-SET. 86)
28,621 IV. GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES. PLAN
PILOTO V. GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES EN FUNCIÓN DE
CONQUISTAR EL PODER (AGOSTO 89-) TOTAL DE ACCIONES 121,455 NOTA. Hasta el momento se han especificado cuatro hitos
en el desarrollo de la guerra popular: Demuestra palmariamente el inmenso avance y gran desarrollo de la guerra popular, al menos que alguien pretendiera sostener el absurdo de que hay cambio, salto cuantitativo pero no cualitativo. Se ve clara y contundentemente como cada plan posterior implica un salto más alto que el anterior. Si comparamos los planes III y IV, no obstante que aquél abarco tres años y cuatro meses y éste sólo dos años y seis meses, el segundo más que duplica al primero. Por otro lado, si consideramos la aplicación del nuevo GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES EN FUNCIÓN DE CONQUISTAR EL PODER iniciado recién en agosto del 89, con la "I Campaña de Impulsar el Desarrollo de las Bases de Apoyo", en sus cuatro meses de ejecución, hasta fines del año pasado, ha concretado 23,090 acciones GUERRILLERAS; en consecuencia, considerando que cuatro meses es la mitad del tiempo de la ¡Gran Culminación del Plan Pilotos!, segunda parte de la campaña anterior, el nuevo gran Plan ya ha logrado el notable incremento del 41.7% en sus acciones GUERRILLERAS; aumento cuya importancia se comprendemejor si se tiene en cuenta el altísimo incremento que implicó esa culminación del Plan Piloto. Y si comparamos resultados, las 23,090 acciones GUERRILLERAS implica el 19% del total de acciones hasta diciembre del 89; al 23.5% de las cumplidas en nueve años; y el 36.6% de todo el Plan Piloto, ¡En cuatro meses el 37% de lo antes conquistado en treinta!. Así, pues, el nuevo Gran Plan ha comenzado resuelta y victoriosamente. Finalmente, si centramos en el año 89, el año del pregonado y supuesto "estancamiento"; considerando desde octubre 88 a diciembre 89, período en el cual se registran las 32,646 acciones de la aludida Culminación y las 23,090 del nuevo Gran Plan, tenemos un total de 55,736 acciones GUERRILLERAS; esto es nada menos que el 46% de todas las acciones cumplidas ¡He ahí la gran "derrota de Sendero"! En cuanto acciones concretas en este período, baste destacar las siguientes. Paro armado regional de Ayacucho, de una semana de duración, en, febrero del 89; en tanto se destruían nucleamientos campesinos controlados por las fuerzas armadas. Cosecha en Huaycán, en la propia capital en el mismo mes; se movilizan dos mil personas con el apoyo del EGP que aniquila al administrador y capataz del Fundo atacado; las masas se apoderan de la producción mediante reparto. Asalto a la base policial antisubversiva DOES-6 de Uchiza, 27 de marzo; la base fue tomada, rindiéndose su contingente: 48, entre ellos 15 heridos, 3 oficiales muertos y 7 policías. Toma de Pampa Cangallo, se mantuvo a raya a 600 soldados que no pudieron salir de su cuartel mientras se tomaba el pueblo quedando la población bajo control del EGP; en abril. Movilización del Comité de Familiares de prisioneros de guerra y desaparecidos, en Lima, contra el ministerio de Justicia, con agitación y sabotaje sofrenó planes de represión a familiares, abogados y genocidio a prisioneros; abril. Asalto a los puestos policiales de Yauricocha, Alto Larán y Clemente, en Sur Medio; también en abril. Paro armado regional del Centro en departamentos le Junín, Cerro de Pasco y Huánuco; 10 al 12 de mayo. Paro armado de Cañete, parte sur del departamento de Lima, los dos primeros días de junio y el 7, asalto al puesto policial de Ambar, parte norte del departamento de Lima. Emboscada al carro de transporte de la escolta presidencial, Húsares de Junín , en pleno centro de la capital del país; 7 soldados muertos y 29 heridos; 3 de junio. También en el mismo mes, paros armados: del 5 al 7 en Huancavelica; el 7 en Huaraz; y del 15 al 20 en el Alto Huallaga. Emboscada al ejército, como parte del paro, el 19 de junio, en Aguaytía; convoy de 6 camiones, en la carretera F. Basadre; fueron aniquilados un mayor (segundo jefe del comando político-militar de Ucayali), un teniente y 14 soldados, además 10 heridos, total 26 bajas. En el mes de julio, paros armados: el 14 en Huamachuco; el 20 en Lima, contra el hambre y la represión, organizado por el MRDP; y del 27 al 29 en Ayacucho; así como sabotaje a ómnibus de soviéticos que depredan riqueza marina del país, 33 heridos, el día 5; y emboscada a patrulla policial del Does, en Azángaro, departamento de Puno, aniquilados un comandante, un capitán, un teniente y tres subalternos, el día 6; y asalto al puesto policial en Pacarán, Cañete, se destruyo el puesto y se voló el puente que une Pacarán en Yauyos y Huancayo. Destrucción del Cuartel de Madre Mía, 150 soldados (120 de infantería y 30 de ingeniería), en el valle del Alto Huallaga; el asalto se produjo el 27 de julio, el día anterior al aniversario nacional; tras duro combate el Ejército Guerrillero Popular destruyó cabal y completamente el cuartel del ejército reaccionario, causándole 64 bajas (39 muertos y 25 heridos) y conquistó buena cantidad de pertrechos. También en esa parte del año pasado se asaltó el puesto policial de Cotahuasi, en el departamento de Arequipa; y el puesto policial de la hidroeléctrica de Huancaray, en Apurimac. Así como en el departamento de Huancavelica se aniquiló a mesnadas de Pachaclla, y se cumplieron numerosas tomas de pueblos en el eje principal de la guerra popular en la zona, generando vació de Poder. Y, emboscada al ejército en Milano, Alto Huallaga; asalto al puesto policial de Julcán, en Otuzco, departamento de La Libertad y al de Cajacay en el departamento de Ancash. Ahora bien, si enfocamos el desarrollo de la guerra popular por las regiones o zonas donde se desarrolla tenemos el siguiente panorama, centrando en la I Campaña de Impulsar. comienzo del nuevo Gran Plan. Ayacucho, la constante y heroica fragua. Si consideramos de Pampa Cangallo al sur del departamento; en octubre se cumplió una serie de acciones contra la fuerza armada y la microrregión; la central fue el hostigamiento y zozobra al cuartel de Vilcashuamán, y el sabotaje a las instalaciones estatales, la propaganda, agitación y movilización en el pueblo cuyo control tomó el EGP; asimismo el hostigamiento y la zozobra golpeó las bases antiguerrilleras de Pampa Cangallo, Cangallo, Puente Matero, Accomarca, Ocros, Cayara, Hualla, Canaria, Huancapi y Chipao. Ante la gran repercusión en las masas, especialmente en las que bajo presión integran las mesnadas, que dejaron de rondar y vigilar, el ejército reaccionó desesperadamente imponiendo el toque de queda, reprimiendo, apresando y rapando cabezas. Las elecciones municipales de noviembre fueron enfrentadas con el paro armado del 5 al 15, qué ha demostrado ser una gran arma para entrabar, boicotear e impedir las elecciones donde sea posible no había candidatos en Concepción, Carhuanca y Huambalpa, Andamarca y Cabana; en Huancapi, Hualla, Colca y Cayora no se sabía quiénes eran; en Vilcashuamán renunciaron todos con excepción de un miembro de IU; en tanto que, dando prueba fehaciente de lo que es la democracia burguesa en Carhuanca y Huambalpa, el mismo día de las elecciones, los sinchis cogieron a dos campesinos en la plaza pública, les informaron: "Ustedes son los candidatos" y a golpes los hicieron aceptar. Así es su democracia y ésas sus elecciones, testigo es el pueblo; pero tampoco lograran su objetivo, la inmensa mayoría no votó. Relacionada con el proceso está la contundente emboscada del 13 a convoy del ejército, en Andamarca, donde se aniquiló a diez soldados y a un funcionario del Jurado electoral. Y aunque parcialmente, la Pequeña Marcha que movilizando cientos de personas, armadas con diferentes medios y portando banderas rojas con hoz y martillo, banderolas y afiches de la guerra popular, recorrió muchos pueblos y aldeas como una pequeña maquina sembradora de Nuevo Poder, desarrollando acciones y removiendo profundamente a las masas. Por otro lado, se descargan duros golpes aniquilando a los recalcitrantes cabezas negras que acaudillan las mesnadas controladas por las fuerzas armadas, como en Huamanquiquia y Sacsamarca, provincia de Huancasancos. A la vez que la guerra se extiende a las cabeceras de Costa con tomas de pueblos como la de Ocaña y la destrucción del puesto policial, en las cercanías de la carretera a Nazca. Considerando la parte norte del departamento de Ayacucho, las provincias de Huamanga, Huanta y La Mar. Las elecciones municipales revestían, obviamente, mayor importancia. En la ciudad de Huanta, la capital provincial, no hubo candidatos, pues todos renunciaron; en Ayacucho, capital departamental, los candidatos renunciaron pero la renuncia del candidato aprista (un ex-belaundista desconocido en Ayacucho, que no estuvo presente ni el día de las elecciones), fue retenida por el apra; mientras la renuncia del candidato de la IU, trasgrediendo las normas electorales, fue retirada con la oposición de su comparsa de lista que persistió en renunciar, desconociéndolo como candidato. Aplicando el boicot, como en otras partes, el Partido llevó adelante el paro armado del 11 al 13 de noviembre en toda la zona; desde el 10 se paralizó el transporte, bloqueando y haciendo zanjas en las carreteras; las masas, a través de las emisoras radiales, incluso, pedían la suspensión del proceso electoral. La fuerza armada, el comando político-militar, respondió aplicando el toque de queda, de 6 a 6, de seis de la tarde a seis de la mañana; esto al día siguiente del ataque del 9, toma simultánea de Ayacucho y Huanta por el EGP; decretando "suspensión de las actividades públicas hasta el 13"; con grandes redadas y amenazas de apresamiento y sometimiento a la justicia, para su sanción drástica, a quienes no votaran, según las disposiciones radialmente propaladas. Ayacucho amaneció el 12 en medio de explosiones y bajo un inmenso despliegue de fuerzas militares y policiales. El genocida demagogo, Garcia Pérez, llegó el mismo día para escenificar el "triunfo de la democracia en Ayacucho"; dio órdenes y contraórdenes como le vino en gana, según su uso cotidiano; realizó un mitin de apristas, mesnadas y soldados vestidos de civil donde bullante histriónico ególatra sancionó su "victoria" personal y la "derrota de Sendero", el triunfante y ejemplar proceso electoral" y el "fracaso del boicot "Pero ni en Huanta hubo elecciones ni Ayacucho eligió alcalde, porque el "izquierdaunidista" escogido por unos cuantos se esfumo por los más de dos tercios de votos blancos y nulos de la; exigua minoría que votó; éste fue, también, el triunfo que desorbitada celebró la IU desgañitándose con el "ganamos en Ayacucho". A fin de cuentas, hasta el propio Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tuvo que declarar la nulidad de la elección. Todo esto aparte de que, como el 85, en algunos puntos las masas a patadas fueron obligadas a votar, tal en San Jose; o las libretas fueron simplemente selladas y los soldado fraguaban los votos, así en Pischa y Acocro; mientras en Llochegua y Churcampa la votación se efectuó en los cuarteles. En Julcamarca el EGP tomó el pueblo y conteniendo a la base antiguerrillera incendio el concejo municipal e impidió las elecciones; así como en Acocro obligo a suspenderlas y en Pacaycasa igualmente, donde los soldados abandonaron la protección de las mesas, dejando solo a su teniente. En síntesis, el boicot fue un brillante triunfo político; el ausentismo fue altamente masivo y hasta la minoría que voto lo hizo mayoritariamente en blanco o nulo. Pero no obstante la importancia del boicot, parte de la guerra popular, una cuestión básica del desarrollo de esta se ve en el gran avance del trabajo en ciudades como Ayacucho y Huanta; la toma de ambas, sitiandolas, el 9 de noviembre, aplicando contención para impedir la salida masiva de las fuerzas armadas y policiales de sus cuarteles y obligando a encerrarse como ratas a los mercenarios extranjeros en sus cubiles del aeropuerto, es una muestra palpable de este avance. Asimismo la incursión a Cooperación Popular en Ayacucho contra el candidato aprista, aniquilando a su protección policial, en octubre; y el ataque a la jefatura departamental de la policía técnica, aniquilando a un teniente y un cabo y dos heridos, en el mismo mes; o los coches bomba, uno a la dirección de educación y otro a treinta metros; de la plaza de armas, en octubre y diciembre, respectivamente. Sin embargo, lo principal y trascendente en el desarrollo de la guerra popular sigue dándose en el campo: la destrucción de las mesnadas en cinco pueblos y acabando con cincuenta de sus defensores recalcitrantes; la demolición de los nucleamientos de Vicus y Huayllay y el aniquilamiento de sus cabezas negras, nucleamientos organizados y sostenidos por las fuerzas armadas contra la voluntad de las masa del campesinado pobre especialmente; la emboscada contra mesnadas en Pichihuilca a un carro del ejército, en Palpapampa trescientos metros de su base antiguerrillera en noviembre y diciembre, respectivamente, y reiterados golpes a la infantería de marina lo muestran con toda claridad. Apurímac también es zona de dura e intensa confrontación. Lo prueban los sabotajes y arrasamientos de instalaciones, locales o propiedad de concejos, microrregiones, cooperación popular, Entel Perú, ministerio de Agricultura, registro electoral, Sierra Centro-Sur, registro militar, Banco de la Nación y antenas de televisión; o los aniquilamientos selectivos de soplones, infiltrados, abigeos, promotores de mesnadas y espías; o los asaltos, emboscadas y múltiples enfrentamientos registrados. Todo esto junto a centenares de agitaciones y movilizaciones y a decenas de tomas de pueblos. Allí el Estado actúa con enconada represión y las fuerzas armadas y policiales con creciente virulencia sanguinaria; una muestra son las correrías genocidas que el ejército aplica, en esta zona como en otras; una de las recientes, de abril, es la que partiendo de la provincia apurimeña de Antabamba llegó hasta el Cuzco, robando, quemando y asesinando en las comunidades campesinas que atravesaba, como fue denunciado en el Parlamento, claro que, como siempre, infructuosamente. Pero ante la matanza se yerguen vigorosas las acciones GUERRILLERAS que en esas tierras impulsan la guerra popular; tal el asalto al puesto policial de Vilcabamba, provincia de Grau, el 14 de mayo del 89, cayendo muertos un policía, un teniente y varios heridos, y se generó un apagón en siete distritos; esta es la verdad y no la superchería de la prensa reaccionaria sobre "15 terroristas fueron abatidos en alrededores de Cotabambas". O la emboscada al ejército en Caraybamba, el 5 de octubre; se aniquilo tres soldados y un teniente, e hirió a siete soldados. Cerca a esta zona se dan las acciones de la provincia de Caravelí del departamento de Arequipa; así la toma de Caraveli el primero de diciembre del 89, donde se saboteó y destruyeron los dos puestos policiales, el registro militar, el Banco de la Nación, la planta eléctrica, la antena de televisión Y el del Ministerio de Agricultura; las viejas autoridades fugaron refugiándose en el puerto de Atico. Y también la toma de Pausa, capital de la provincia Páucar del Sara-Sara, en el departamento de Ayacucho, el 2 de diciembre; se movilizó a las masas, izándose banderas y pintándose consignas revolucionarias; aparte de sabotaje e incendio del concejo, el puesto policial, registro electoral y locales de Ministerio Agricultura, Entel y de Sierra Centro-Sur; este golpe contundente sirvió, además, para destruir el material electoral y, así, se impidieron las elecciones en todo la provincia. Y claro esta, la justa política de fuga aplicada en la cárcel de Caraveli, en diciembre. Huancavelica también tiene en su haber demoledoras emboscadas, el 23 de octubre, asestó otra al ejército en Lachoj; una mina voló dos camiones de un comboy de tres tras la voladura un contundente ataque; y luego un violento combate con los ocho soldados que al mando de un teniente quedaron ha cierta distancia en el tercer camión, de los cuales tres, asimismo, fueron aniquilados; este convoy iba muy fuertemente armado pues llevaba jefes a sus bases antiguerrilleras; los periódicos del hecho, como siempre, minimizando: "fueron aniquilados cuatro oficiales y nueve soldados", cuando realmente se aniquiló a 36. Mas a esta acción se suman 106 enfrentamientos de Santa Inés y Chupamarca y el hostigamiento de Castrovirreyna añadiendo once muertos al total. Así al reaccionario ejército peruano se le aniquilaron 47 soldados, entre ellos 10 oficiales, sin contar heridos que, obviamente, elevan las bajas. Su furiosa respuesta, impotente por no poder golpear a sus emboscadores: se ceba en la masa inerme; en Santa Ana, el 25 de octubre, torturan campesinos preguntando por los guerrilleros y asesinan a cinco; en el mismo lugar, el 28, queman choza de campesino y lo asesinan por ser tío de un combatiente; y en Lachoj, setenta soldados se ubican el 28 en la carretera y deteniendo a quien pasa roban, torturan y violan a las mujeres; y el 31 asesinan otros cuatro en Pucara. El proceso electoral, aquí también, ha sido una enconada lucha de clases armada; la reacción ha montado sus elecciones sustentándolas en sus fuerzas armadas principalmente, por ello trajo más soldados de Huancayo e infantes de marina del Callao; desde Huancavelica y Ticrapo se han desplazado al campo para hacer campana por las elecciones llamando a votar, amenazando con fusilar a quienes no lo hicieran. Parte de su control fue establecer salvoconducto para viajar; cinco días antes de las elecciones pararon el tren que salía de Huancavelica detuvieron cuatrocientos pasajeros a quienes robaron, torturaron y pasearon por la ciudad mientras vociferaban que lo mismo les pasaría a todos los que no sacaron salvo conducto. En la misma ciudad los soldados hicieron su guerra contra las pintas del Partido y las banderas rojas que arrastraban por las calles fusilándolas, cosechando, en contra de lo que buscaban, la burla del pueblo; pero, además, los allanamientos cotidianos se incrementaron aumentando los asesinados y desaparecidos (entre estos 13 alumnos del Instituto Pedagógico, objeto de reiterados allanamientos); a lo que se le añadió la presión sobre las masas, así los profesores antes te cobrar deben acudir a las charlas del jefe político-militar; y volanteo desde helicóptero: "campesino amigo rechaza al terruco porque es tu enemigo" (¡cualquier parecido, no es simple coincidencia!). Pero frente a esta campaña siniestra la guerra popular se enfrentó audaz y resueltamente; y como muestra del avance en la propia capital departamental, el 8 de octubre se saboteo el cuartel del ejército, la comisaria y el cafetín de la policía; hubo apagón y lo más importante, se inicia agitación en el cine, la masa sale a la calle y se formo un coro creciente que se torno masa rugiente en la plaza de armas coreando vivas al Presidente Gonzalo, al partido, a la guerra popular y ¡No votar!, en medio de la oscuridad los dinamitazos y la balacera; soldados ni policías salieron y la ciudad la controló el EGP. El 12, día de las elecciones, transcurrió entre el paro y los apagones diarios del 11 al 13 de noviembre; amaneció con banderas rojas con hoz y martillo y violentas detonaciones; fue una ciudad muerta hasta las once del día, hora en que los soldados allanaron domicilios buscando presidentes y miembros de mesas, sacando por la fuerza a la gente para que vote; pero esto solo sirvió para que menos del 40% de los electores de la ciudad misma votaran, pero de los barrios y aledaños no concurrieron a votar, acataron el paro, y además las carreteras de acceso a la ciudad fueron bloqueadas. Si esto ocurrió en la ciudad capital, en las menores y en el campo la cuestión fue peor para la reacción; pues, aparte de no haber candidatos en muchos lugares, no votar era el sentimiento y deseo de las masas ya que, como su experiencia les enseña, nada se logra votando. He aquí, también, un buen ejemplo de cómo usar las elecciones revolucionariamente. La Región del Centro es el corazón del proceso económico de la sociedad peruana cuyo vértice es Lima y es clave dentro del plan geopolítico del Estado; considerando esta realidad se comprende mejor la acción y desarrollo de la guerra popular en esta región. Allí la lucha es intensamente creciente y muestra características más saltantes que en otros lugares; así, los sabotajes son tremendamente contundentes como los arrasamientos contra las Sais Túpac Amaru y Ramón Castilla, o la piscigranja los Andes, o las oficinas y campamento del proyecto Pichis-Palcazu; y entre éstos, de caballos de la Sais Tupac Amaru utilizados por el ejército; y sabotaje a la empresa agrícola de Romero, gonfalonero del capitalismo burocrático y de la gran burguesía, en Chanchamayo, arrasándole 1O,OOO sacos de café. grandes sabotajes contra las empresas estatales; a Enafer, voladura de locomotoras o descarrilamientos como los de Yauli y chucchis Centromin, sabotajes en Casapalca y Morococho, en ésta paralizando concentradora, o en Oroya paralizando la refinería y la fundición, aparte de los descarrilamientos de trenes cargados de minerales; a Electroperú, derribamiento de torres, entre ellas 59 en el paro armado de noviembre, generando así grandes y extensos apagones. Además, voladura de puentes, cuatro en Mucllo, Comas y carretera Concepción-Satipo. Mas no solamente se golpea la minería estatal, también son golpeados otros centros como Allpamina, propiedad de R. Gubbins, connotado miembro de la gran burguesía. Aparte de lo anterior, son de suma importancia las cosechas de ganado e invasiones de tierras, 8,200 ovinos y 10,300 hectáreas, todo para las masas, para el campesinado pobre principalmente. Así la base económica de la sociedad peruana es seriamente golpeada y las bases del Viejo Estado hondamente socavadas en la región, como en ótras. Es a su vez trascendente cómo la guerra popular penetra en la ceja de la selva central desenvolviéndose en las provincias de Tarma, Chanchamayo y Satipo; a la vez que potencia la lucha de clases en Huancayo, la capital departamental, cuyas muestras innegables son las movilizaciones de cinco mil secundarios en julio y quince mil estudiantes en octubre; a más de los aniquilamientos selectivos de autoridades y candidatos que estremecen toda la región (en agosto, en Tarma, solo quedaba el subprefecto como autoridad civil; mientras en Huancayo se aniquiló al subprefecto y al teniente-alcalde electo, y en Concepción al alcalde provincial); y resaltar cómo se eleva la lucha desarrollando emboscada al tren de Centromin y Enafer. En cuanto a las elecciones municipales, para impulsarlas y controlarlas trajeron tropas de las tres armas de Lima, Trujillo, Iquitos y Tacna; desencadenaron genocidio electorero, chantaje y guerra psicológica desplazando miles de soldados y policías de sus fuerzas represivas. El Partido, allí también, aplicó el paro armado del 11 al 13 en toda la región; fue un rotundo triunfo, pues las masas lo acataron, especialmente en Junín y Pasco. La reacción por la fuerza pretendió romper el paro y obligar a votar, por eso desde el día anterior a las elecciones, sobre todo en los barrios marginales de las ciudades más grandes, comenzó a arrear a las masas como ganado; pero fracasaron en su intento de lograr amplia concurrencia, el ausentismo fue masivo; y pese al conchave de revisionistas, oportunistas y reaccionarios las elecciones tuvieron que celebrarlas sólo en capitales departamentales y provinciales. La Región del Huallaga y sobre todo el Alto Huallaga es estratégica y de importancia mayor cada día; no sólo por sus ingentes riquezas potenciales en particular, cuya depredación hace años proyectan el BM, el BID y empresas imperialistas coludidos con la gran burguesía y el Estado peruano; sino, principalmente, por la pujanza con que en ella se desarrolla la guerra popular. La contundencia y avance te ésta se ve nítidamente en los duros golpes propinados a las fuerzas armadas reaccionarias, como la destrucción del cuartel de Madre Mia, del ejército; a ellos siguen sumándose múltiples emboscadas, entre las cuales destacan, en la segunda parte del 89, al ejército, nuevamente, aniquilándole un teniente y siete soldados, aparte de cuatro heridos y la rendición de tres, en el trayecto Uchiza-Progreso; y a la policía en Villa Palma, con aniquilamiento de seis policías y dos heridos; ambas en setiembre. Y, en octubre, emboscada contra convoy del ejército, con 35 efectivos de los cuales 1 oficial y 4 soldados murieron, quedando 12 heridos. Acciones guerrilleras que, dadas las condiciones de su desenvolvimiento, incrementan considerablemente el aniquilamiento contra autoridades, soplones, infiltrados, espías y enemigos de toda ralea. En torno a las elecciones, como en todo el país, arreciaron estas acciones contra autoridades municipales y candidatos especialmente, paralela a una intensa campaña entre las masas llamando a no votar; todo lo que, pese a la sangrienta represión genocida electorera, no pudo impedir un inmenso ausentismo. Por otro lado, es de substantiva importancia para revolución y contrarrevolución (riesgo para esta), la repercusión cada día mayor, de la guerra popular en zonas colindantes del norte de San Martín, todo Huanuco y Ucayali; obviamente, esta perspectiva, como la de todo el país, acrecienta las pesadillas de la reacción remeciendo más su sueño sobresaltado de bestia acosada. Pero la lucha, allí, también golpea justiciera al propio genocida demagogo, a Garcia Perez, arrasando las ganaderías "Acuario" y "Mi sueño" de su propiedad, ubicadas en el Km. 35 de la carretera Federico Basadre y en el Km. 7 de la carretera hacia Nueva Requena; atacadas el 24 de mayo y el 5 de junio del 89, repartiéndose a las masas, (participaron más de setecientas personas), 188 reses y 50 becerros, 6 caballos, 15 lechones, etc.; y destruyéndose calamina, decenas de cilindros de petróleo y aceite, diez tractores, tres motores de luz (grandes), etc. Claro esta, no es nada frente al inmenso daño hecho por este protervo personaje; pero del lobo un pelo, en tanto; un día, el pueblo hará justicia. La situación de la Región del Huallaga plantea en problema fundamental de la intervención del imperialismo yanqui; esta cuestión encierra en perspectiva que la contradicción nación-imperialismo devenga principal, imprimiendo un cambio sustancial al desarrollo de la guerra popular en el Perú. En la revista del ejército de los Estados Unidos se dice: "Finalmente, y más gravemente, Estados Unidos se enfrenta a un aspecto de la insurgencia en Latinoamérica que ofrece la mayor amenaza pero una que quizás aún pueda proveernos del arma con la cual podremos recobrar la superioridad moral que al parecer hemos perdido. Hay una alianza entre algunos narcotraficantes y algunos insurgentes. Varios países en Latinoamérica se enfrentan a la corrupción de sus gobernantes y oficiales militares. Estos países se esfuerzan por tratar el problema con apoyo inseguro de los Estados Unidos y con variables grados de éxito. los dólares ganados por los narcotraficantes se entregan a las cajas de ciertos guerrilleros o, posiblemente en forma de armas y abastecimientos, a las manos de la guerrilla. Una solidificación en la percepción del público y en el Congreso de esta conexión conducirá el necesario apoyo para contrarrestar a los terroristas guerrilleros/ narcotraficantes en este hemisferio. Seria bastante fácil generar tal apoyo una vez probada la conexión y declarada una guerra total por la Autoridad de Mando Nacional. El congreso tendría dificultad en impedir el apoyo para nuestros aliados con el entrenamiento, asesoramiento, y asistencia de seguridad necesarios para cumplir con la misión. los grupos religiosos y académicos que van apoyado incansablemente a la insurgencia en latinoamérica se verían en una posición moral indefensible. Sobre todo, tendríamos una posición moral intachable desde la cual lanzar un esfuerzo ofensivo coordinado para el cual dispondríamos de los recursos del Departamento de Defensa y los de otras fuentes. La reciente operación en Bolivia es un primer paso. En lugar de responder defensivamente a cada insurgencia según el caso individual, podríamos tomar acciones de concierto con nuestros aliados. En lugar de sumergirnos en el enredo legislativo y los constreñimientos financieros que caracterizan nuestra postura de asistencia de seguridad, podréamos responder con la mayor presteza a la amenaza. En lugar de debatir cada amenaza distinta, podemos empezar a percibir al hemisferio como una entidad y por fin llegar a desarrollar la visión que mucho nos hace falta." (Military Review, Edición Hispanoamericana, mayo 1987; págs. 49 a 51). Así, plantea que el llamado "narcoterrorismo" es un "arma para recobrar superioridad moral" del imperialismo yanqui, que le dota de "posición moral para ofensiva coordinada y le proporciona visión hemisférica" de la cual carece. Estos criterios, obviamente más desarrollados, guían la política yanqui; y vemos muy claramente cuan siniestros son los planes que encierra infamar de "narcoterrorismo" a la guerra popular y a quien sirve; y a donde apunta el Viejo Estado, la reacción, el revisionismo, los oportunistas y sus lacayos de toda ralea cuando desenvuelven desde hace años su archirreaccionaria campaña de imputar y llamar "narcoterrorismo" a la guerra popular. Simple y llanamente promover y apoyar la intervención y agresión del imperialismo yanqui, sirviendo y defendiendo sus intereses, así como los de la reacción peruana. Por esto, debemos desenmascarar más la negra esencia contrarrevolucionaria de presentar como "terrorismo" o "narcoterrorismo" a la guerra popular; denunciar la creciente intervención yanqui y sus planes de agresión; impulsar la campaña antiimperialista ¡Yankees go home!; apuntar más y esforzarnos por unir al pueblo peruano, a su inmensa mayoría sobre la base de la alianza obrero-campesina; prepararnos ideológica, política, orgánica y militarmente para seguir desarrollando la guerra popular cualquiera sean las circunstancias, enarbolando más el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo; seguir combatiendo cada día, tenaz e indeclinabiemente por conquistar el Poder en todo el país en función de la revolución proletaria mundial, a la cual estamos más ligados que nunca por la causa inmarcesible del comunismo; y golpear certera y contundentemente al enemigo cualquiera que sea y más aún al propio imperialismo yanqui, como ya el ataque a Santa Lucia, su base de agresión antinacional, el 7 de abril, un día antes de las elecciones generales del 90, lo hizo. En el Sur del país la guerra popular se desarrolla principalmente en el departamento de Puno entre sus acciones saltantes esta el asalto y toma de Ananea, provincia de Sandia; se golpearon simultáneamente los dos puestos de la policía y se aniquiló al gobernador, el alcalde, el juez y 9 policías, aparte de un herido y dos rendidos. En Yunguyo, frontera con Bolivia, sabotaje destruye la subprefectura, cerca se reunían Garcia Pérez y el presidente boliviano; esta acción generó, una vez más, patrullaje de las fuerzas armadas del país vecino; como la de Ananea, se cumplió en octubre. En noviembre, mientras se tomaba Azángaro, se hacía juicio popular y propagandizaba contra elecciones, los candidatos, como el de Huancané, renunciaban. En diciembre se tomó Orurillo, provincia de Melgar, aplicándose juicio popular y aniquilamiento selectivo. Pero las acciones no sólo se desarrollan en Puno, también en los departamentos de Cuzco, Arequipa, Moquegua y Tacna, aunque en éstos se desarrolla más la agitación y propaganda armadas y el sabotaje. A su vez, en el Norte del país se tomó Huamachuco, capital de la provincia de Sánchez Carrión, en el mes de octubre, aniquilándose al alcalde. En noviembre aniquilamiento del alcalde de Sanagorán; así como en Trujillo, capital del departamento de La Libertad, cinco sabotajes remecieron la ciudad cerca de donde se reunían los ministros de relaciones exteriores del Grupo de los Ocho y se saboteaba la antena vía satélite de la televisión, acción similarmente ejecutada contra Canal 7 en Santiago de Chuco y dos emisoras radiales del revisionismo en Cajabamba, departamento de Cajamarca. Y en diciembre, ataque a Cachicadán y asalto al puesto policial de Mollebamba. La acción también se desarrolla en la Costa del Norte, aparte de Trujillo, Chimbote, Chiclayo, Piura y Tumbes son, como ciudades (las tres últimas capitales departamentales), escenario de la guerra popular, desenvolviéndose en esas no sólo propaganda y sabotaje sino aniquilamientos selectivos, así contra un capitán del ejército y dos policías, en Tumbes y Chiclayo, respectivamente. Tanto en el Sur como en el Norte el problema de la tierra es fundamental y a él se aplica la política del Partido, impulsando con las armas en la mano las invasiones y el reparto de tierras y asimismo defenderlas; la cuestión es defender y conquistar la tierra con la guerra popular, y de igual manera conquistar y defender las condiciones necesarias para el desarrollo de la producción en beneficio del pueblo. Tanto en el Sur como en el Norte se desarrolló la campaña por el boicot de las elecciones municipales; como en el resto del país se promovieron paros armados apuntando a elevar la conciencia política de las masas, fueron organizados sólo donde era posible garantizarlos, provincias de Azángaro, en Puno, y Santiago de Chuco, Otuzco y Sanchez Carrión en La Libertad; paros armados que paralizaron esas zonas y redundaron en un gran ausentismo electoral y mayor repercusión. En el Norte Medio, parte norte del departamento de Lima y Ancash, atentado contra el presidente del jurado de elecciones de Huacho y aniquilamiento de dos policías en Barranca, ambas acciones en setiembre. Sabotaje a banco en Supe y voladura de concejo, puesto policial en Carquín; destrucción en microrregion en Bolognesi; en Cajatambo ataque a base antisubversiva de la policía, juicio popular a alcalde, sabotaje a dirección zonal de educación; en el Callejón de Huaylas tres días consecutivos se vuelan torres generando apagón en cincuenta pueblos, se izan banderas rojas con hoz y martillo y se pintan consignas contra elecciones; toma de Trillos, en la provincia de Bolognesi y juicio popular; todas estas acciones guerrilleras en octubre. El gobierno decreta estado de emergencia en Barranca, Huaura, Cajatambo y Oyon, provincias del departamento de Lima; y envía batallón del ejército a Huaraz. El día anterior a las elecciones municipales, el EGP toma ómnibus a 25 Kms. de Huaraz, capital del departamento de Ancash, y luego de bajar a los pasajeros lo dinamita (las empresas suspenden servicio); sabotea al domicilio del prefecto y genera apagón general en Aija, Recuay, Yungay, Carhuaz y Huaraz. Asimismo, en el Sur Medio, parte sur del departamento de Lima e Ica, la guerrilla golpea violentamente en la provincia serrana de Yauyos, colindante con los departamentos de Junin y Huancavelica, tomando varios pueblos e hiriendo doce policías en el enfrentamiento de Lincha en setiembre; y en el mismo mes se vuelan torres en Cañete, mientras los propios periódicos gritan "Se adueñan campiña de Ica". Y en octubre, toma de Palpa, capital provincial; son destruidos la comisaria y el puesto de investigaciones aniquilandose un capitán y seis policías; en el mismo mes paro armado de 48 horas en la provincia de Nazca, éxito total pues la ciudad quedó desierta; también en octubre, se toma distrito de Zuñiga, en la provincia de Cañete, aplicándose aniquilamiento; y rematando las acciones del mes se vuela el puente Coyllor. En noviembre se centra en la campaña de boicot, se propagandiza y agita no votar; en este marco se dan acciones contra locales públicos en Nazca, en los distritos San Clemente y Túpac Amaru de la provincia de Pisco, cuya capital vivió un apagón; las acciones apuntan contra domicilios de los candidatos; y se interrumpió mitin aprista en Ica y se suspendió en Pisco. En el Norte Medio se desarrolló intensa campaña por el boicot y contra las elecciones municipales, organizándose paro armado en el Callejón de Huaylas con múltiples acciones guerrilleras; fue un rotundo éxito en todo el Callejón sirviendo a un gran incremento del ausentismo electoral. Tanto el Norte Medio como el Sur Medio son, estratégicamente, de suma importancia para cercar Lima, como a nadie puede escapar. Lima, la capital, con un tercio de la población nacional; macrocefálica capital de una nación oprimida y atrasada, gran concentración de poder económico, político y militar, espejo gigantesco de la crisis general de la sociedad peruana; inmenso tambor de repercusión nacional e internacional; pero a la vez y principalmente centro primordial del proletariado peruano y hogar de hambre y combate de inagotables legiones de masas populares, carne de la carne de nuestro heroico pueblo que brega inagotablemente, día a día, trabajando y combatiendo en la fábrica y en los barrios y barriadas. Es partiendo de estas características saltantes que se puede juzgar la importancia fundamental y trascendente de librar la guerra popular también en la capital; máxime si el camino del campo a la ciudad, de cercar las ciudades desde el campo, debe rematar, tras la ardorosa brega de la guerra prolongada, en la insurrección de las ciudades y principalmente de la capital; y más aún si tenemos en cuenta las peculiaridades de la guerra popular en el Perú, donde si bien seguimos el camino del campo a la ciudad, desarrollamos la lucha en ambos, siendo el campo, como sigue siéndolo aún, principal en tanto la ciudad es complemento como está sentado ya en "Esquema de la lucha armada" del 78, sancionado en el VIII Pleno del Comité Central. Así las cosas, partamos de que parte de la propaganda partidaria va a la capital para servir a su remoción ideológica y política más profunda; allí el proletariado y el pueblo acogen en su mente convirtiéndolo en fuerza de su brazo el mensaje que les llevan: la "Entrevista al Presidente Gonzalo"; la postal "Nueve años de guerra popular" o la publicación gráfica "Día de la heroicidad. Tercer aniversario" y el afiche del P. Mao "Nada es imposible para quien se atreve a escalar las alturas"; o la antología de Lenin sobre "El imperialismo es la antesala de la revolución social del proletariado"; o los folletos "La revolución proletaria y el revisionismo de Jruschov" y "Sobre la dictadura del proletariado"; o "En conmemoración del 40 aniversario de la Revolución China" y "El Partido, la guerra popular y el boicot". Entre las acciones guerrilleras que han estremecido Lima en la 1ra. Campaña de Impulsar, en el tercio final del 89, tenemos, en propaganda y agitación armadas, las sucesivas campañas desenvueltas con las masas más profundas, con el proletariado, la clase dirigente de la revolución y con las masas pobres de barrios y barriadas, base del trabajo partidario en la capital; esto aparte de las amplias campañas de volanteo en apoyo de la lucha de clases, apuntando siempre a lo más hondo que emerge transformando la vieja sociedad. Esta forma de lucha enarbola desde la simple pinta en las omnipresentes pizarras del pueblo, hasta los desafiantes murales de San Marcos que proclaman la rebeldía de la juventud; desde el mosquito vibrante en las manos, hasta el afiche que estampa guerra popular sobre los muros; desde la roja bandera comandada por la hoz y el martillo que anuncia el nuevo día, hasta las iluminaciones que desde los cerros encienden la noche con revolución; desde la furia condensada en el grito de protesta, hasta el estruendo desatado en la zozobra; desde el férreo espíritu de clase que anima las marchas, hasta el recio desborde de las movilizaciones armadas que revienta en bloqueos y llantas como teas, en molotoves y petardos solidarios; en síntesis, desde la idea que arma la mente hasta los brazos resplandecientes en acciones guerrilleras. Los sabotajes también se expresan, así el de Renasa, acción en apoyo de la lucha del proletariado minero, en setiembre; coches-bomba en las embajadas de la URSS y China y el Consulado de Estados Unidos, acción contra las dos superpotencias imperialistas y parte de la respuesta a la nueva ofensiva contrarrevolucionaria que, a nivel global, encabezan principalmente Gorbachov y Teng; acciones cumplidas en octubre. El incendio de ómnibus, como los diez quemados, también en octubre, así como otros antes y después, es otra forma de sabotaje de fuerte repercusión que golpea a las empresas estatales, principalmente, pues el Estado usa cada vez más políticamente esas empresas apuntando a quebrar las luchas populares. El apagón es otro tipo de sabotaje de cada vez mayor importancia y repercusión; en setiembre, octubre, noviembre y diciembre se han generado apagones de grandes dimensiones, no sólo abarcan desde Marcona, en Ica, hasta Chiclayo, en Lambayeque, pasando por el departamento de Lima y principalmente por la capital, sino que golpean toda la Costa y Sierra centrales; pero además su duración se extiende con todas sus secuelas más allá de los diez días; y en la solución de los problemas derivados se muestra nítidamente qué intereses protege el Estado y a quién beneficia, lo que se ve en a quienes atiende primero y mejor. El aniquilamiento selectivo golpeo contundentemente a soplones, enemigos recalcitrantes de la clase y del pueblo y elementos con deudas de sangre; baste señalar dos: primero el del comandante de la policía nacional y subjefe de la Interpol, quien en Ayacucho se bañó con la sangre del pueblo asesinando hijos de las masas. Segundo, aunque reciente, el del ex-presidente del Seguro Social (IPSS), F.S. Salaverry, cuchillo de todos los asegurados del Perú, traficante de la salud pública y asesino cotidiano de los jubilados del país; este aniquilamiento ha golpeado principalmente a la burocracia (uno de los sustentos fundamentales del Estado, sino el principal que es la fuerza armada); sin embargo, el lamento hipócrita de algunos, no es por el justamente aniquilado, simplemente es conciencia culpable de grandes burócratas opresores sobre cuyas cabezas pende la implacable justicia popular, que puede tardar pero llega. Los combates guerrilleros se concretaron en ataque al puesto policial del Mercado San Idelfonso; fueron aniquilados un teniente y cuatro cabos, quedando heridos un oficial y cinco subalternos, según lo dicen los propios periódicos; se cumplió el 2 de octubre. Y en la emboscada al ejército peruano; se emboscó un ómnibus que transportaba 35 o 40 elementos del servicio de inteligencia del ejército, en el cruce de la avenida Zarumilla y Jirón Pedregal, en el distrito de San Martin de Porres; fueron aniquilados cuatro, quedando quince heridos, algunos de gravedad, según informaron los propios periódicos de la reacción; acción cumplida el 15 de diciembre del 89. Punto aparte merece el paro armado del 3 de noviembre. Este paro en la capital adquiría gran importancia pues iba directamente contra las elecciones municipales, por ello concitó la furia concentrada de la reacción, del revisionismo y de todos sus lacayos en general. Y movieron cielo y tierra en su contra. Pero viendo que era incontenible, acudieron a su gran argumento de siempre, la violencia desenfrenada, he ahí la causa proterva que desencadeno la brutal y desmesurada represión de la Plaza de la Victoria. En ella la policía nacional desato una vez más su furia sanguinaria, arremetiendo contra el desplazamiento de los deudos y compañeros que por cientos y conducidos por el Comite de Familiares de Prisioneros de Guerra y Desaparecidos, se dirigían portando coronas, ofrendas florales y banderolas, al cementerio para rendir homenaje a los Héroes del Pueblo caídos en la Rebelión de las Luminosas Trincheras de Combate, y demás combatientes e hijos del pueblo que han dado su vida por la revolución y su sangre por la guerra popular; pero frente a la ignominia reaccionaria, brillo el desafiante coraje del p |